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El idioma castellano que se habla en Chile es una variante del español "normal" (estandar), se dice que en CHile se habla español o castellano, porque en cuanto a estructura de habla, es muy similar a pesar de tener un vocabulario básico (común) en la cual se derivan dos fonemas: representamos con la letra "Z", que es sustituido principalmente por una "S", Tambien se encuentra la letra "LL", la cual es reemplazada por una "Y" , estas "sustituciones" de letras se trata de los fenómenos conocidos como ‘seseo’ y ‘yeísmo’ respectivamente, lo cual es llamada una "herencia". Esto se caracteriza de las distintas hablas ya que ocurre en el nivel de norma, esto es una realización de diversos factores del sistema. Estos factores son el tiempo en que se realiza el sistema y la generación a que pertenecen los hablantes,y en el contexto en el que se encuentran , y el nivel sociocultural del hablante (más culto o más inculto),y finalmente se saca la conclusion de la actitud que se adopta al hablar (más formal o más informal).

En el plano fonológico, se puede apreciar el yeísmo que se puede ver claramente en la /s/ ante consonante (esperar /ehpe’rar/), su pérdida cada vez más notable ya que incluso cambia de posición en este caso al final de una palabra o letra (lo niño ‘los niños’, tre año ‘tres años”) Desde el punto de vista lingüístico (y cultural), se han encontrado cuatro zonas (nortina, central, sureña y Chiloé), un ejemplo claro de esto es la chilota que se distingue principalmente por el carácter arcaico de su lengua (Esto se puede determinar por la zonificación y el cambio de palabras en el vocabulario). En el nivel fónico, las diferencias son sobre todo de entonación, lo que provoca que no haya una mayor variación (En el plano morfosintáctico). Como ya se sabe la gente culta no habla igual que la gente inculta (En cuanto al factor nivel sociocultural), se pueden distinguir cuatro variantes normativas fundamentales de habla: culta formal, culta informal, inculta formal e inculta informal. Mientras en situaciones formales el hablante culto habla de tal manera que a veces no se le puede entender lo que dice, muchas veces utilizando palabras abstractas por ejemplo, barriga, orinar, etc., En cambio en situaciones informales se le llama de distinta manera por ejemplo charchazo, guata, hacer pichí, etc.… en la mayoría de las ocasiones el hablante inculto utiliza con frecuencia la coa,(“ jerga de los delincuentes chilenos”), por ejemplo: choriar por robar, cana por cárcel, etc. Mayoritariamente las jergas se dan en todas las actividades grupales que realizan los hablantes, sean oficios, profesiones, actividades estudiantiles, etc.…, lo que produce una fuerza de cohesión entre los hablantes. En el plano fónico del habla culta informal es habitual la pérdida de la /d/ entre vocales (cansa[d]o, quema[d]o, aburri[d]o) y en posición final de palabra (verda[d], realida[d], virtu[d], y la asimilación de /r/ a la consonante siguiente (Cal.lo por Carlos, canne por carne), de /b/ (summarino por submarino), de /s/ (il.la por isla, cinne por cisne), entre muchas otras. Dentro del mismo plano fónico, el habla inculta informal es sin duda la que más se aleja del español estándar. Al ser una pronunciación más relajada y no con tanto interés de “hablar bien”, se cometen algunos errores y confusiones, por ejemplo: Entre /l/ y /r/ ante consonante (sorda[d]o por soldado, cardo por caldo) y al final de una palabra (comel por comer, salil por salir. Lo que produce una acumulación de cambios fónicos en una misma palabra, el habla inculta informal, junto con el habla culta informal, son las que más representan la herencia andaluza en el español de Chile. También se trata de compuestos y derivados originados en Chile (o sentidos como chilenos) con estructura hispánica a partir de bases peninsulares, como coche-cuna, palo blanco ‘testaferro’, entre muchas. También influyen algunos términos indígenas (nombres de animales y plantas), que han sido tomados de diversas lenguas algunas quedaron en España (ají, maíz, maní, tuna, canoa, cacique), y otras que pueden ser igualmente del quechua) y sobre todo el mapuche (charquicán ‘un guiso’, copihue ‘una planta’, diuca ‘un ave canora’ y muchos topónimos mas. También sucedió lo mismo con las voces mestizas que son derivados y compuestos chilenos con estructura hispánica, de bases indígenas. Al igual que las otras influenzas los extranjeros también han logrado incorporar palabras suyas (un ejemplo claro son los árabes): alcohol, almohada, azúcar, aceite), Hebreas (amén, aleluya) y muchas otra lenguas mas. Lo que produce una incrementación con términos de casi todas estas mismas lenguas y de otras, como el inglés, sin duda la más influyente de las lenguas modernas (boom [bum] ‘impacto’, ‘auge repentino’; cóctel, estándar, que con el tiempo se ha convertido en un tipo de comunicación [“¡Aló!, ¿no hay nadie aquí?”], y las numerosas voces del lenguaje deportivo, como fútbol, box, tenis, del lenguaje de la computación, como e-mail ‘correo electrónico’, y tantas otras. Como en toda lengua, aparecerán nuevas voces y otras (serán “reemplazadas”). Tanto el habla culta informal como el habla inculta continuarán presentando los mismos fenómenos. La juventud, o las personas de hoy en dia no se preocupa de estudiar y leer más, seguirá caracterizándose por su desinterés por la lengua, lo que se traduce en “pobreza” de vocabulario y sus pronunciaciones seguirán siendo muy informal. Y no depende solamente de las personas en la sociedad, sino también de los medios de comunicación, ya que sino tiene una emisión de datos o información con un buen vocabulario las personas harán y se verán influenciadas a comunicarse de una buena manera, dejando así un mejor futuro para el español en Chile. Fin!!! :D