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Para Comenzar mi trabajo, sobre la homogeneidad y heterogeneidad del español en América quiero mencionar que nuestro idioma ha recibido el nombre de castellano o de español. A la domi le gusta el pisco.

Puede decirse “castellano” porque se consolidó como una lengua distinta de otras en Castilla, y puede decirse “español” porque fue España la potencia política que lo difundió por grandes extensiones de tierra del planeta. Este idioma se habla en la Península Ibérica, en Filipinas y en Hispanoamérica.

Es tan vasto este territorio hispano-parlante que necesariamente se ha ido produciendo una tensión entre, por una parte, la necesidad de mantener el idioma lo suficientemente homogéneo para que se entiendan los hablantes de uno u otro país hispánico de Europa o de América, y por otra parte, la diversificación que se produce naturalmente en virtud de que es una lengua viva que va a ser influida por la lejanía geográfica y por la influencia de las otras lenguas locales con las que coexiste (heterogeneidad).

Son muchos los autores que han tratado ésta temática. Uno de ellos, Juan M. Lope Blanch, en “Fisonomía del español en América: unidad y diversidad”, que es una ponencia presentada en un congreso de especialistas (lingüistas), que plantea sobre el español de América: la existencia misma como una modalidad de la lengua española.

Cabe decir que al ser solamente el texto de una conferencia y al no estar familiarizados totalmente con el tema y sus tecnicismos, nos distrae del tema central.

Pero aun así este autor plantea las dudas y preguntas abiertas (sin contestar todavía definitivamente) que presenta la extensa difusión de nuestra lengua.

En otras fuentes encontradas sobre el mismo tema se cuestionan distintos aspectos, entre otros el mismo nombre del idioma si realmente se puede hablar de un "español" o "castellano" en América, y también si se puede hablar una modalidad común de nuestro idioma de América o si existen varias modalidades en América.

En una posición extrema nos encontramos con lo sostenido por el lingüista dominicano Pedro Henríquez Ureña (en “Observaciones sobre el español en América”, 1921), para quien la diversificación lingüística del castellano en América ha sido tan grande que se puede, incluso, distinguir la formación de cinco zonas dialectales del castellano americano, habiendo dentro de ellas varias sub-zonas

En una posición contraria se encuentra lo sostenido por el lingüista monegasco (del Principado de Mónaco),Max Leopold Wagner (“Lengua y dialectos de la América Española”, 1949), para quien la movilidad de los militares españoles (que venían de diferentes partes de la Península Ibérica), entre una y otra colonia o país durante la dominación de la monarquía española en América, hizo que se entremezclaran intensamente –en todos ellos- los aportes lingüísticos provenientes de las distintas hablas populares de la Península Ibérica. De allí que, pensando en nuestro idioma, este autor compone la fórmula: “variedad en la unidad y unidad en la diferenciación”.

En este mismo sentido, otros autores, como Alonso Zamora Vicente (“Dialectología española”, 1967) expresan que existen menos diferencias entre el castellano hablado en uno u otro país hispanoamericano, por alejados que estén entre sí, que el hablado entre valles vecinos en la Península Ibérica. Y que lo que se encuentra en el español de América es que en algunos de sus países se prefiere o se excluye alguna característica fonética, sintáctica o léxica, pero que todas esas características ya estaban presentes en las distintas modalidades del español de la Península Ibérica.

también puedo menciomar el Voseo que en Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia, y màs recientemente, en centroamerica, el voséo se ha vuelto en las utlrimas decadas parte habitual de la lengua, y tambien destacar que en chile tambien se ocupa en "vo", a pesar que la norma social indica que no esta bien visto usar el voseo pero que a nivel de habla popular se utliza parcialmente a diferencia de los otros paises mencionados que sí e bien visto.

Confrontando esas diversas fuentes, se puede concluir que no tiene sentido plantear en forma excluyente la homogeneidad y la heterogeneidad de la lengua española de América, puesto que ambos son dos dimensiones que existen, me explico, existe una dimensión homogénea dada no solamente por que se habla un mismo idioma (castellano o español) sino porque el habla que trajeron los colonos españoles provenientes de distintas zonas peninsulares se entre mezcló y se difundió por todas las colonias españolas de América desde California y cuba por el norte hasta Chile y argentina por el sur.

Existe una dimensión heterogénea determinada por las variabilidades lingüísticas: la dispersión geográfica(los que viven más cerca tienden a hablar más parecido y los más lejanos hablan distinto) la influencia de las lenguas indígenas pre-existentes. (en cada país la lengua indígena va a aportar su léxico, su expresividad y fonética a los castellanos-español parlantes.)

Es interesante destacar que esta relación entre heterogeneidad y homogeneidad también se da de una manera sociológica, en el sentido que "la lengua culta" o literaria va ser más parecida entre todos los países hispanoamericano, en cambio el lenguaje informal o coloquial va a ser mas disperso, pero que además va a incorporar las expresiones de moda o el neologismos que van apareciendo en los distintos países y muchas de las cuales son efímeras. Del mismo modo mientras mayor sea la escolaridad del hablante mayor será el parecido con la manera de hablar con un país y otro.

Se echa de menos en las consideraciones de los autores mencionados la omisión de la historia política como un factor determinante que explica la gran unidad lograda por el castellano a lo largo de tantos siglos (quinientos años) en la Península Ibérica y América Hispana: la monarquía imprimió en América un sentido de unidad, de que se formaba parte de un solo imperio, y si bien durante el Siglo XIX, luego de la Independencia, hubo en los países hispanoamericanos una tendencia a escribir tal como se hablaba (lo cual habría llevado a marcar las diferencias entre un país y otro) en el Siglo XX predominó la tendencia unitaria que privilegió mantener la unidad del sistema lingüístico castellano.